Soluciones eficaces para los piojos

Los piojos son una plaga muy común que quien más o quien menos ha sufrido alguna vez en sus propias carnes o en las de algún miembro de su familia.

Es habitual que, cuando empieza la etapa escolar, aparezcan estos indeseables insectos en los hogares y ocasionen no pocas molestias a quienes los padecen.

¿Qué son exactamente los piojos?

Los piojos son unos pequeños insectos que habitan en la piel que recubre la cabeza, es decir, el cuero cabelludo. No es tan habitual, pero estos parásitos pueden llegar a encontrarse también en las cejas y en las pestañas.

Como ya hemos comentado, son parásitos y se alimentan de la sangre que chupan de la cabeza de la persona infectada. Su ciclo de vida es corto, apenas un mes, pasando por tres etapas: liendre, ninfa y adulto, periodo en el que las hembras ponen de 4 a 8 huevos/día, sobre el pelo, a 1 o 2 mm del cuero cabelludo.

Causas de las infecciones por piojos

Lo más habitual es que la infección por estos pequeños insectos se produzca al tener un contacto cercano con otras personas infectadas. Estos bichitos saltan de una cabeza a otra y depositan sus huevos (liendres) en los cabellos, a su vez, de esos huevos nacen nuevos piojos y se va propagando la infestación.

Las liendres son similares a pequeñas caspas, con la diferencia de que no se desprenden con facilidad sino que permanecen pegadas al pelo de manera firme.

Un piojo puede llegar a vivir hasta treinta días en la cabeza de una persona, y sus huevos pueden permanecer hasta dos semanas antes de que nazca el insecto.

También es posible contagiarse si se entra en contacto con materiales contaminados como peines, cepillos, gomas de pelo, sombreros u otros elementos de alguien que tenga piojos. Así mismo, se pueden coger piojos al acostarse en una almohada sobre la que haya dormido alguien infestado o al compartir toallas de ducha.

Qué síntomas producen los piojos

El principal síntoma de tener piojos o pediculosis es el intenso picor que producen. Por lo general suele ser la única molestia, ya que no son portadores de enfermedades y, si no se es alérgico, no causan ningún tipo de reacción grave.

Aun así, la picazón puede llegar a ser tan molesta que impida realizar una vida normal a la persona.

Cómo prevenir y tratar la infestación por piojos

En la farmacia se pueden encontrar repelentes y diferentes tipos de tratamientos para los piojos, con o sin insecticida. Tu farmacéutico te dará el mejor consejo y te ayudará a elegir el más adecuado para ti o para tu familia, dependiendo de la edad de la persona afectada y de las circunstancias personales.

La mejor prevención es revisar a menudo la cabeza de los niños con una lendrera (peine de púas estrechas), así podremos apreciar si hay o no piojos y, en caso afirmativo, afrontar el problema con rapidez. Y, por supuesto, es fundamental utilizar también un repelente para prevenir el contagio cuando en el entorno más próximo (escuela o casa) se detecta infestación. También evita la reinfestación después de realizar el tratamiento.

Cuando detectamos piojos o liendres lo ideal es hacer un tratamiento completo para garantizar una mayor eficacia:

Primer paso. Elimina los piojos.

Lo podemos realizar con productos de acción química o con lociones sin insecticida:

1. Mecanismo de acción química:

Las piretrinas son unas sustancias naturales que se obtienen de extractos de flores. En España, se utilizan las denominadas sintéticas o piretroides, especialmente la permetrina. Su aplicación es absorbida rápidamente a través de la cutícula del insecto, provocando su parálisis y muerte.

La permetrina al 1% es el activo pediculicida de primera elección según la Organización Mundial de la Salud (OMS), habiendo demostrado una gran eficacia (cercana al 100%) y mínima toxicidad. En una concentración del 1,5% garantiza máxima eficacia antipiojos y liendres con una gran seguridad.

Todos los pediculicidas son más activos frente a las formas adultas, que frente a los huevos de parásitos (menor capacidad ovicida). Y dado que ningún producto alcanza el 100% de actividad ovicida, se recomienda repetir el tratamiento a los 7-10 días.

Formas de aplicación: aplicar la loción de permetrina al 1,5% directamente sobre el cabello seco durante 15-30 minutos. A continuación, lavar el cabello con champú y secar como de costumbre.

2. Mecanismo de acción física, loción sin insecticida:

Los más populares son los productos a base de siliconas. Las formulaciones generalmente incluyen una silicona no volátil activa (dimeticona 4%) vehiculizada en una silicona volátil que se evapora tras su aplicación, dejando sólo la silicona activa.

Su aplicación tiene una doble acción pediculicida: paraliza y asfixia a los piojos, provocándoles un colapso intestinal que les ocasiona la muerte (el componente activo encapsula totalmente al parásito, bloquea sus espiráculos y, por efecto osmótico, deshidrata y colapsa sus órganos vitales).

Formas de aplicación: aplicar la loción sin insecticida directamente sobre el cabello seco durante 30–60 minutos. A continuación, lavar el cabello con champú y secar como de costumbre. Al igual que con la permetrina, se aconseja repetir la aplicación tras 7-10 días.

Segundo paso. Retira las liendres

Se recomienda utilizar un bálsamo capilar de efecto antiadherente para liberar liendres y piojos depositados en el cabello, y así retirarlos fácilmente con la ayuda de una lendrera.

Tercer paso. Protege del contagio

Los repelentes de piojos ayudan a evitar la formación de “epidemias” en entornos de riesgo. También es recomendable su uso después del tratamiento de la pediculosis en población con riesgo de reinfestación.

Siempre es importante comprobar, antes de la aplicación, que el niño no tiene piojos. Su componente activo, IR 3535, es un repelente de insectos con mecanismo de acción no tóxico, que ha demostrado alta seguridad para su aplicación en niños.

Formas de aplicación: comprobar la ausencia de piojos y pulverizar sobre el pelo seco, asegurándonos de cubrir correctamente la superficie. Además de su uso sobre el cuero cabelludo, es útil su aplicación en tejidos (gorros, bufandas, diademas, gomas, etc.), peines o cepillos para prevenir nuevos contagios.

Estos tres pasos expuestos son fundamentales para solucionar el problema de la pediculosis y evitar las habituales reinfestaciones que tanto desconciertan a los padres y que provocan infinidad de molestias entre los niños.

Por último, cabe destacar que el hecho de contagiarse no es síntoma de una falta de higiene.

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