Remedios para la afonía

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Cuando perdemos la voz y solo somos capaces de hablar entre susurros, podemos decir que padecemos afonía. Entre sus síntomas, destacamos la ronquera, una baja intensidad en la voz y gran dificultad para emitir sonidos agudos. Este trastorno puede ocurrir de forma instantánea o tener un desarrollo progresivo.

Las causas por las que nos quedamos afónicos también pueden ser muy variadas. Esta afección suele darse en personas que utilizan su voz como herramienta de trabajo, la cual se ve demasiado forzada y sometida a una gran exigencia. Esto produce lesiones en las cuerdas vocales a menudo y de manera temporal. Las enfermedades de la laringe y los problemas en la anatomía de la glotis o patologías que cursan con dolor de garganta (como la gripe o el resfriado) también pueden ser culpables de la pérdida de voz.

Además, también es común que las personas que consumen un exceso de alcohol, fumadores o que suelen estar expuestas a ambientes cargados con humo del tabaco u otros tóxicos presenten irritación y, por lo tanto, se queden habitualmente afónicos. Las enfermedades del aparato respiratorio, las alergias o un aire excesivamente seco (por el uso de aparatos de calefacción o aire acondicionado) son otras de las posibles causas.

¿Qué remedios existen para tratar la afonía?

Afortunadamente, hay una gran variedad de remedios a los que puedes recurrir cuando te quedas afónico. A continuación, te mostramos algunas de las soluciones más efectivas:

  1. Si tu afonía se debe a un sobreesfuerzo de la voz, has de permitir que descanse. Habla lo menos posible durante varios días y evita emitir sonidos de alta intensidad. Mantén un tono bajo y controlado. Junto con el descanso, es imprescindible no fumar ni consumir alcohol hasta estar totalmente recuperado.
  2. El té al limón con miel o infusiones de tomillo son muy útiles en estos caso, ya que te ayuda a aliviar la irritación de las cuerdas vocales y contribuye a eliminar las posibles infecciones de garganta que puedan estar causando la ronquera. Si no te gusta el té, también puedes calentar un vaso de agua y agregarle limón.
  3. Es muy importante mantenerte hidratado. Consumir unos 2 litros de agua al día te permitirá mantener tu garganta y tus cuerdas vocales hidratadas, lo que favorece su recuperación y reduce el esfuerzo al que las someterás al hablar.
  4. El jengibre es un gran aliado en el cuidado de las cuerdas vocales. Este alimento te ayudará a suavizar tu garganta. Puedes consumirlo en infusión o aplicar unas cuantas gotas de su aceite sobre tu cuello.
  5. Hacer gárgaras con agua y sal puede regenerar posibles lesiones presentes en tu garganta, lo que ayuda a su cicatrización y reducir la inflamación.
  6. Remedios homeopáticos que encontrarás en tu farmacia y que te ayudarán a potenciar los efectos de los remedios naturales rápidamente.
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