Remedios para la congestión nasal

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La congestión nasal es uno de los síntomas que puede aparecer a causa de la gripe, resfriados, alergias, etc. Es un trastorno muy común que surge debido a la inflamación de los vasos sanguíneos de la mucosa, dilatando la zona y comprimiendo los conductos nasales, lo que hace que se cree más mucosidad. Si notas que los mocos se desplazan a la faringe, puede acabar produciéndote tos e irritación de garganta.

Cuando tienes estos síntomas, puedes sentirte molesto, porque lo normal es que te ocasione dolor de cabeza, estornudos, moqueo nasal y dificultad para respirar. Pueden aparecer síntomas más graves, como tos con mucosidad verde o amarilla o hinchazón de los ojos, en cuyo caso es importante que acudas a un médico.

Remedios para la congestión nasal

  • Ingerir líquidos. Beber mucha cantidad de agua ayuda a que se disuelva la mucosidad y beneficia su expulsión.
  • Baños de vapor de eucalipto. Te ayudarán a descongestionar las vías respiratorias.
  • Aplicar en las vías nasales agua marina. Aporta alivio y limpieza mientras sufrimos este tipo de procesos.
  • Evitar el consumo de alcohol y el tabaco. Esto hará que te encuentres mejor mucho más rápido.
  • Y productos que puedes adquirir en la farmacia siguiendo el consejo de tu farmacéutico y del médico, entre los que se encuentran:
    • Antihistamínicos. Sirven para tratar síntomas de alergias.
    • Aerosoles nasales. Se utilizan para la hidratación en ambientes secos. Hay que tener la precaución de no utilizarlos en exceso porque pueden provocar efecto rebote.

Consecuencias de la congestión nasal:

Es fundamental que sigas un correcto tratamiento para combatirla y descongestionar la nariz, ya que, además de ser muy molesta, puede llegar a ocasionarte otros problemas como pueden ser:

  • Rinorrea. Es una producción de moco muy acuoso por los orificios nasales.
  • Rinitis. Es la inflamación de las fosas nasales, habitualmente causada por un virus (por ejemplo, el resfriado común) o por una alergia como la fiebre del heno. Entre sus síntomas se encuentran la irritación y la secreción nasal abundante que puede ir acompañada de estornudos.
  • Sinusitis. Se trata de la inflamación de los senos nasales provocada por virus o bacterias; es muy frecuente, sobre todo durante los resfriados. Los líquidos producidos en los grandes senos drenan a través de una pequeña abertura hacia la nariz. Este conducto es estrecho, por lo que se obstruye fácilmente y provoca que el líquido se acumule en los senos, donde se infecta. Sus características típicas son fiebre, dolor sobre el seno afectado y secreción nasal abundante.
  • Otitis. Es la inflamación de la piel que recubre el conducto auditivo externo, situado entre el pabellón de la oreja y el tímpano. Se manifiesta por dolor, secreción intensa y elevación de la temperatura.
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