Cómo acostumbrar a un bebé a nuevos sabores y texturas.

Conforme los bebés van creciendo, sus necesidades nutricionales y su apetito aumentan. Llegado a ese punto, la lactancia, ya sea materna o con leches infantiles, es insuficiente para cubrir el aumento de peso y de talla. Este es el momento indicado para comenzar una alimentación complementaria.

Normalmente, a partir de los 4-6 meses, se empieza a suministrar a los bebés cereales sin gluten, que incluyen en su composición arroz y maíz. También triturados de frutas. Dos meses después, cuando el bebé tiene entre 7-9 meses, se empieza a introducir en la alimentación cereales con gluten.

Es aconsejable realizar escalonadamente el paso de variedades sin gluten a otras con una formulación más compleja en las que la miel, galletas, cacao o frutos secos están presentes para ver así la tolerancia a estos ingredientes por parte del bebé.

Un aspecto importante a considerar es que la introducción de nuevos alimentos, sabores y texturas debe ser gradual, de uno en uno, en pequeñas cantidades y con un intervalo de una semana, consiguiendo comprobar la tolerancia al nuevo alimento y que el niño se adapte a los nuevos sabores y texturas. Además, hay que tener en cuenta que no todos los niños están preparados para la alimentación complementaria al mismo tiempo. En algunos casos hasta pasados los 8 meses, no los aceptan.

Tanto con las papillas como con los purés caseros, es muy recomendable ir variando, combinando diferentes tipos de frutas y de verduras.  La variedad de sabores es importante de cara a sus próximas etapas de desarrollo. Cuanto más variados sean, más facilidad tendrá el niño para ir aceptando nuevos aromas y sabores. De entrada, ante un sabor nuevo, un nuevo color o un nuevo olor, es bastante normal que no le guste o les genere rechazo. En muchas ocasiones, solo probando varias veces se consiguen acostumbrar al nuevo sabor. Hay que darles tiempo.

Un truco para que el bebé acepte más fácilmente un nuevo alimento es mezclárselo con leche, añadiendo alguna cucharada en el biberón que toma habitualmente.

Llegado a este punto, el lactante debe empezar a aprender a masticar y tragar comida más o menos sólida para lo que se pueden introducir alimentos en puré antes de darle otros de mayor consistencia que masticará con sus encías o con sus incipientes dientes. En los purés, habrá que intentar que el puré no tenga una textura totalmente homogénea, chafando con el tenedor la fruta o verdura, o cortando en pequeños trozos la carne o el pescado, para que no se acostumbre a ella.  A partir de los 12 meses, el niño debe de acostumbrarse a masticar por lo que habrá que dejar de preparar purés triturados.

Otra buena opción que puede resultar de utilidad para la introducción de nuevos alimentos son las papillas, de suave y agradable aroma y sabor, como los nuevos cereales Blevit plus Duplo, que de una forma natural pueden ayudar a que el bebé se familiarice con nuevos alimentos y sabores. Las puedes encontrar en tu farmacia de confianza.

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