Hiperhidrosis: cuando el sudor es un problema.

Hiperhidrosis

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos tenido que acudir a alguna farmacia a comprar algún medicamento, aunque fuera solo para aliviar un molesto dolor de cabeza. A veces incluso es una buena opción entrar para recibir un valioso consejo farmacéutico acerca de un problema que no necesita atención médica.

La hidrólisis

La hidrólisis, como concepto de sudor, más comúnmente conocido como hiperhidrosis, hace referencia al problema de una sudoración anormal, que no tiene que estar necesariamente relacionada con el ejercicio físico o con el calor.

Una persona con este problema puede llegar a sudar tanto que se le llegue a empapar la ropa o gotear por su rostro y sus manos. Además de provocar que se deje de hacer ejercicio de forma regular o afectar a las actividades diarias de la persona, también puede ser un foco de ansiedad social y de vergüenza por miedo al mal olor y a que los demás lo noten.

Tipos de hiperhidrosis

Se han definido dos tipos principales para diferenciar la hiperhidrosis:

  • Cuando el exceso de sudoración afecta a determinadas partes del cuerpo, como pueden ser los pies, las manos, algunas partes de la cara o las axilas, recibe el nombre de hiperhidrosis focal o primaria.
  • Es cierto que la sudoración excesiva no está considerada como algo insano. Pero sí puede ser un síntoma de un proceso médico, que puede ser incluso una afección seria. Cuando esto ocurre, el nombre que recibe es el de hiperhidrosis secundaria. Esto significa que el sudor es un efecto que está causado por un proceso médico subyacente, aunque también puede ser por un tema hormonal, como es el caso de la menopausia o el embarazo.

Síntomas de la hiperhidrosis

Sudar es una función normal del cuerpo humano. Todo el mundo suda cuando está haciendo una actividad física, como es practicar deporte, o cuando hace mucho calor. A través de las glándulas sudoríparas se libera el líquido salado con una composición de 99 % de agua y 1 % de sal, cuya función principal es enfriar el cuerpo.

Es posible que te aparezca una sudoración adicional cuando tienes una situación de nerviosismo o estrés. Esto sucede porque en estas situaciones se activan las glándulas sudoríparas apocrinas, que liberan una cantidad de sudor más pequeña y con una composición diferente, más rica en lípidos y proteínas.

Otros síntomas asociados son:

  • Cuando se te forman placas húmedas debajo de los brazos, sudas de forma abundante en la cara o tus calcetines se humedecen en climas cálidos o durante el ejercicio.
  • Si los antitranspirantes habituales no te protegen suficientemente de la sudoración.
  • Si notas una mejoría cuando utilizas antitranspirantes especialmente creados para este problema.
  • Los cambios de estilo de vida te generan algo positivo en la sudoración.
  • Si tienes un episodio, como mínimo, a la semana.
  • Si hay antecedentes familiares.

Lo que es cierto es que no hay una cantidad de sudor específica para definir la sudoración excesiva. Sin embargo, si esta sudoración repercute en tu vida diaria sí que puedes estar sufriendo hiperhidrosis.

En lo que se refiere a las zonas afectadas, las más habituales son las siguientes:

  • Axilas, en cuyo caso recibe el nombre específico de hiperhidrosis axilar.
  • Espalda.
  • Palmas de las manos, siendo entonces conocida como hiperhidrosis palmar.
  • Cara, supuesto llamado hiperhidrosis facial.
  • Pecho.
  • Plantas de los pies.
  • Cara posterior de las rodillas.

Las causas

Se dice que la causa principal de que se produzca hiperhidrosis parece estar en una hiperproductividad de las glándulas sudoríparas.

Hay investigaciones que han demostrado que, cuando una persona sufre hiperhidrosis primaria, la parte del cerebro que se encarga de la sudoración emite señales a las glándulas acrinas para que produzcan el sudor, aunque no sea necesario refrigerar el cuerpo.

Actualmente se piensa que este problema es genético, ya que la tendencia es afectar a familias completas.

En lo que se refiere a la hiperhidrosis secundaria, las causas del exceso de producción de sudor son diferentes:

  • Embarazo.
  • Menopausia.
  • Abuso de alcohol y sustancias.
  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Ansiedad.
  • Algunos tipos de medicaciones.
  • Lesión en los nervios periféricos.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Hipertiroidismo.

Tratamientos

Hay que tener en cuenta que si existe una enfermedad previa que pueda ser la causante de la sudoración excesiva, lo que ha de hacerse es tratar esta primero. En cuanto a la sudoración, se debe intentar controlar. Esto puede lograrse a través de medicamentos, como pueden ser los antitranspirantes que se venden con receta, algunas cremas específicas, medicamentos que se encargan de bloquear los nervios e incluso inyecciones de toxina botulínica, en algunos tipos de hiperhidrosis.

También puede llegar a ser necesaria la cirugía del nervio o la extracción de las glándulas sudoríparas.

Si sospechas que puedes sufrir este trastorno, lo mejor es que acudas al médico para que te diagnostique y pueda recetarte algo de la farmacia que haga tu vida más cómoda.

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