Qué es y cómo se diagnostica la intolerancia a la lactosa

La lactosa es un azúcar presente en la leche y en los derivados lácteos. La intolerancia a la lactosa está provocada por una deficiencia o disminución en la producción de enzima lactasa responsable de digerir la lactosa en el intestino delgado, que es donde se produce. Esta enzima es la encargada de descomponer la lactosa en azúcares más pequeños (glucosa y galactosa) para poder ser absorbidos. Si los niveles de lactasa son bajos, la lactosa no puede ser digerida completamente y pasará al intestino grueso donde se fermenta, provocando los síntomas de la enfermedad.

Éstos dependen de la cantidad de lactosa ingerida y del grado de intolerancia que se padezca y se presentan casi de forma inmediata después de ingerir lactosa. Suelen ser diarrea, dolor abdominal, gases, nauseas, cólicos, inflamación del estómago.

La lactosa está presente, fundamentalmente, en los productos lácteos:

  • Leche: en todas sus formas (entera, semidesnatada, desnatada, condensada, en polvo) y procedente de todos los mamíferos (humana, vaca, cabra, oveja…).
  • Derivados lácteos: quesos, cuajada, kéfir, yogur, nata, mantequilla.
  • Productos lácteos que forman parte de otros alimentos: cuajo, suero, grasas lácteas, azúcar de la leche, trazas de leche, lactitol.

Existe además un gran número de preparados alimenticios que pueden contener lactosa: la mayoría de los postres lácteos (natillas, flanes…), productos realizados con cereales (pan de molde, industrial, galletas…), sopas preparadas, conservas, embutidos etc. Se recomienda comprobar la presencia o ausencia de lactosa en la etiqueta de los productos.

La intolerancia a la lactosa afecta aproximadamente a un 65% de la población mundial adulta, aunque el porcentaje de incidencia varía de unas razas a otras. En España la intolerancia a la lactosa afecta en torno al 15% de la población.

Existen dos tipos de intolerancia a la lactosa:

  • Intolerancia primaria o genética. Se trata de una intolerancia progresiva y permanente. Con el paso del tiempo, se produce una disminución progresiva en la producción de lactasa debido a causas genéticas.
  • Intolerancia secundaria. Es la más frecuente. La disminución en la producción de lactasa se debe a un daño intestinal temporal. Este tipo de intolerancia es transitoria y la producción de lactasa se recupera cuando el daño finaliza.

En el ser humano lo habitual es que se produzca una disminución gradual de la lactasa a partir de la primera infancia (3 años) dado que en la alimentación se incluyen otros alimentos. Esta disminución se produce por la acción reguladora de un gen (MCM6) que modula la producción de la enzima. En los casos en los que este gen no funciona la persona produce lactasa, y por tanto es capaz de tolerar la lactosa. Cuando este gen funciona, inhibe la producción de lactasa y por tanto la persona es intolerante a la lactosa.

Uno de los métodos para diagnosticar esta intolerancia es el test genético, prueba no invasiva, muy sencilla y fiable. Este test está diseñado para la detección de dos polimorfismos del gen MCM6 asociados a la persistencia de la actividad lactasa en adultos: C/T 13910 y G/A 22018. El resultado indicará si la persona es intolerante pudiendo adaptar su dieta a esta condición.

Es recomendable realizarlo en niños con síntomas de intolerancia a la lactosa después de los 3-4 años y en personas con problemas digestivos no identificados clínicamente, así como a sus familiares.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa son evitables con dietas sin lactosa y/o con suplementos de enzima lactasa disponible en farmacias.

Bibliografía:

  1. https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/lactoseintolerance.html
  2. http://ghr.nlm.nih.gov/condition/lactoseintolerance
  3. http://omim.org/entry/223100
  4. Olds and Sibley,2003. Lactase persistance DNA variant enhances lactase promotor activity in vitro: functional role as a cis regulatory element. Hum Molec Genet 12:2333-2340, 2003
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