Cómo saber de forma sencilla cuál es mi índice de masa corporal

La comunicación a la que estamos expuestos en ocasiones distorsiona el objetivo más importante de por qué debo cambiar mis hábitos alimenticios, y ese motivo debe ser mejorar nuestra salud, aunque a todos nos gusta vernos más guapos, es importante tener esto claro porque una alimentación mal orientada puede hacer que podamos perderla.

Lo primero que debemos intentar saber es cuantos kilos nos sobran y plantearnos un objetivo realista a corto y a medio plazo. Para conocer cuál es nuestro peso ideal y sí tenemos sobrepeso, utilizaremos el índice de masa corporal. Este índice fue desarrollado por el matemático belga Adolphe Quételet en el siglo XIX, y aunque no es totalmente definitorio, nos da una aproximación muy sencilla de cuál es nuestro estado de salud. Se calcula dividiendo el peso en kilos entre la altura en metros al cuadrado, esta forma de clasificar la obesidad está avalada por la organización mundial de la salud (OMS) y determina el sobrepeso en base a los siguientes resultados.

Grado de obesidad
IMC (kg/m²)
Peso insuficiente < 18,5 kg/m²
Normalidad > 18,5 kg/m² y < 25 kg/m²
Sobrepeso >  25 kg/m² y < 30 kg/m²
Obesidad grado 1 > 30 kg/m² y < 35 kg/m²
Obesidad grado 2 > 35 kg/m² y < 40 kg/m²
Obesidad grado 3 (obesidad mórbida) > 40 kg/m²

Así, una mujer de 40 años llamada Rosa que pesa 72 Kilos y mide 1,60 cm tendrá un índice de masa corporal de 28,12 y por tanto sufrirá sobrepeso. Su peso ideal corresponderá al que tenga con un índice de masa corporal de 25, es decir, 64 Kilos, así que Rosa debería perder 8 kilos.

¿Cuál debe ser mi objetivo de pérdida de peso para reducir el índice de masa corporal?

Casi todas las personas que han seguido un régimen de adelgazamiento vuelven a ganar el peso perdido, es por eso que debemos buscar algo más en una dieta de adelgazamiento, un tratamiento nutricional debe basarse en reeducación alimentaría. Con la excepción hecha de problemas hormonales y alguna que otra patología, sí tenemos un exceso de peso significa que o bien comemos más de lo que nuestro cuerpo necesita, o bien hacemos menos ejercicio físico del necesario, es por eso que cuando decidamos ponernos a dieta al margen de la pérdida de peso a corto y medio plazo, debemos saber que tenemos que cambiar nuestros hábitos de vida a largo plazo.

Efecto Yoyo

En ocasiones tras una restricción calórica, acontece el conocido “efecto yoyo”, el cual, a pesar de su nombre vulgar se desencadena tras una compleja respuesta hormonal mediado por la grelina y la leptina, dos hormonas relacionadas con los niveles de grasa corporal y la sensación de apetito, este efecto suele producirse tras una brusca pérdida de peso. Desde todas las asociaciones nacionales de alimentación recomendamos que la pérdida de peso estimada sea de 0,5 a 1 Kg a la semana y siempre con la idea de “volver a aprender a comer”.

Por tanto a Rosa, que necesita perder 8 kilos habría que pautarle un tratamiento nutricional de 12 a 16 semanas, modificando sus hábitos alimenticios en base a sus gustos, su estilo de vida y recomendándole ejercicio físico aeróbico varias veces por semana.

 

 

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